En 1905 un jovencísimo Ricardo Bastida recibe el encargo de construir en el bilbaíno Ensanche de Albia una nueva alhóndiga y plantea un gran edificio industrial, funcional y avanzado, que preste servicio de almacén de vinos, licores y alcoholes. De estilo modernista, se levantó en ladrillo y hormigón armado, finalizándose su construcción en 1909. A partir de los años setenta, al trasladarse su actividad a la nueva alhóndiga ubicada en Recalde, el edificio quedó a la espera de ser dotado de una nueva utilidad.